Luna Lee, ilustradora y artista urbana, es de Macul, Santiago. Su primer acercamiento al graffiti fue a través del artista Sofrenia: cuando estaba en su primer año de ilustración se interesó por los muros cada vez mejores que veía por todos lados, y un amigo los puso en contacto. Ya van siete años desde su primer muro y también de amistad. Aunque Sofrenia le enseñó lo básico, ella siguió aprendiendo con su propio estilo y también mañas. No pertenece a ningún grupo en particular ya que puede ser difícil calzar 100% con las opiniones y estilos; eso también le da más libertad para pintar con distintas personas, con muy buenas experiencias como resultado. Por ejemplo, pinta con Raya de Temuco, cuyo trabajo le gusta así que, “a pasarla bien”, dice.

 

Su fuerte son los personajes, que seguro has visto si has paseado por Barrio Yungay: nunca hizo tags ni letras, sino que saltó directo a crear caras en los muros, que era lo que mas le gustaba. Aunque le costó dominar la técnica de las latas, se obligó a hacerlo y nos cuenta que hoy en día no las cambia por nada, aunque también suele mezclar con latex.
 

Pinta por puro gusto y gozo, y porque le permite hacer algo diferente en las calles: “un dia donde pasa gente, gente que mira, que se pregunta, que le muestra a sus niños lo que es pintar”. Es lo feliz de ver el resultado final y cómo una imagen cambia una esquina o una calle. También porque se dio cuenta de uno de los secretos del graffiti y arte urbano en general: porque los dibujos que vemos en la calle nos pertenecen un poco a todos, forman parte de nuestro día a día y nuestras rutas. “Una monotonía cambiada por piezas efímeras que me alegraban la vista, el día y el camino”. El valor que le da se nota en cada una de sus obras, sonrientes personajes, generalmente mujeres, que alegran al transeúnte, invitándolo a ser parte de una especie de historieta, de preguntarse que sienten y piensan esos rostros que contemplan la ciudad.

 

Ha podido pintar no solo en Chile (Santiago, Concepción, Huasco, La Serena, Peumo, etc.) sino que también en Perú y sobre todo Brasil: Sao Paulo, Brasilia y Salvador alojan muros de su autoría. Pintar en el extranjero siempre implica compartir y llevar un poquito de “aquí” para “allá”… Así como pintar en la calle trae todo tipo de anécdotas: como por ejemplo, una vez quedó de juntarse a pintar con un amigo en Valparaíso, pero terminó perdiéndose y pintando en un muro que nunca supo exactamente donde estaba. Nunca más lo vio, hasta que tiempo después volvió a perderse y sus pasos la llevaron al mismo muro.

 

¿Datos freak sobre ella? De sus muros uno de sus favoritos es el que hizo en Huasco para el North Fest 2015. “Cuando llegamos con dos graffiteros más, conversamos sobre qué pintar y yo al ver el muro (que tenia una ventana que parecía una jaula o lámpara antigua) me imaginé al tiro una niña llevando una lámpara en un bosque, o algo así medio de cuento. La vi, de una, y les dije a los otros. Pero me dijeron que no, que me iba a demorar más de la cuenta, y que era mucho atado: entonces les dije ya den una idea ustedes entonces. Estábamos súper indecisos y no se nos ocurría nada más, así que les dije, ya! vean Uds. que harán, yo pintaré a la niña de cuento. Y me fluyó bacán, fué genial donde estábamos pintando, muy rico todo. Y finalmente, terminé ante que los demás (cuenta riendo). Me encanta.”

Tampoco le gusta mucho pintar en verano: odia el calor. Pero en Brasil (por ejemplo) había que darle no más. Pero si ella pudiera elegir, invierno todo el rato.

Por último, le preguntamos sobre su opinión respecto a la inclusión de las mujeres en el arte urbano. “Creo que falta inclusión en los encuentros, donde siempre vemos un 90% de hombres en la lista de invitados”. Aunque dice que puede ser porque efectivamente hay menos mujeres pintando, igual debiera invitarse más representantes del género. Indica que para ella es un tema relativo: no ha tenido muchas experiencias negativas, ni siente que la subestimen sus compañeros pintores, o que por ser mujer haya otro trato de parte de ellos. “Lo que si siento es la diferencia que hace la sociedad ante una mujer pintora, mayoritariamente a favor: me ha pasado que he estado pintando con un amigo y lo retan a él y a mi no. O típico que si una pide un muro es más facil que se lo den que a un graffitero. O por ejemplo una vez me llevaron los pacos junto a 2 amigos más y a ellos dos los metieron al "calabozo" y a mi no; pero al menos dentro del graffiti mismo no.”

 

Si recuerda una vez que pintó una publicidad para Nike de 4 pisos la gente que pasaba le preguntaba quien estaba pintando: “yo respondia “como asi? yo po!” y me decían sí pero quien es el hombreque está pintado, tu estas ayudando!... no podía creer esos comentarios, pero me los hicieron más de una vez.” Así que ya saben!

 

Su facebook: https://www.facebook.com/lunaleeilustradora/
 
Su instagram: @lunaleeilustra
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Su página: www.lunalee.cl/
"Pinto porque me encanta ver el resultado final y como una pieza cambia una esquina o una calle. Pinto porque cuando me empezó a gustar el graffiti fue cuando me di cuenta que lo que veía en las calles que yo transitaba formaba parte de mi día a día, me pertenecía un poco, era parte de mi ruta, una monotonía cambiada por piezas efímeras que me alegraban la vista, el dia y el camino."

Luna Lee